Gobierno de TI: Entrega de valor en tiempos de crisis.


Que el gobierno o la implantación de buenas prácticas de gobierno de TI puede suponer una ventaja competitiva para cualquier organización es algo que no vamos a debatir en el presente artículo. Evidentemente una organización que tiene alineados sus objetivos de TI con los objetivos de la organización, que utiliza TI para entregar valor al negocio gestionando los riesgos asociados, una organización que gestiona eficientemente tanto los recursos y capacidades de TI como el rendimiento de los mismos, como mínimo, debe tener unos procesos y procedimientos internos que le debe permitir hacer cosas que otros no hacen. A finales este mes de enero, un estudio de IDC Consulting reveló que las previsiones de crecimiento para este 2.009 del sector tecnológico en España iban a ser nulas y a partir de 2.010 se crecería paulatinamente (en torno a un 2%). Probablemente, las organizaciones que se encuentren en vías de implantación o hayan puesto en marcha prácticas de gobierno de TI, se encuentren en una mejor posición para hacer frente a ciclos como el que nos encontramos actualmente, con una clara disminución de la demanda y en los que la obtención de recursos financieros se convierte en una tarea cuanto menos, complicada.

En estas circunstancias, es mucho más probable tener éxito si eres capaz de entregar al cliente el máximo de valor (en el caso de clientes internos), o más valor que tus competidores (en el caso de clientes externos). Si hasta aquí la entrega de valor a los clientes ya se vislumbra como una tarea ardua, la ecuación se complica cuando descubrimos que el valor entregado por el departamento de TI no es igual al valor percibido por el cliente. ¿De qué depende la percepción del valor por parte del cliente? Es evidente que el valor depende por un lado de los resultados obtenidos por el cliente gracias a ese bien o servicio, pero por suerte o por desgracia no depende únicamente de eso. Además, el valor depende de la percepción que el cliente tenga de ese bien o servicio. Dicha percepción estará condicionada por factores como la imagen ofrecida, los atributos de valor del bien o servicio y la experiencia personal del cliente.

Entonces ¿Cómo podemos hacer para influir (positivamente) en el valor que se entrega al cliente? Para ello debemos centrarnos en las capacidades y los recursos (los activos que las organizaciones utilizan para crear valor en forma de bienes y servicios),. Entre los recursos podemos encontrar recursos de capital, de infraestructura, aplicaciones, información La adquisición de recursos es relativamente sencilla si se compara con la adquisición de capacidades. Estas, se desarrollan a lo largo de los años, a base de experiencia, aumentando la madurez de la organización mediante procesos de mejora continua.

Según una encuesta realizada por Deloitte entre los 200 consejeros delegados de las principales empresas de tecnología de la región EMEA (Europa, Oriente Medio y Asia) el 62% de los presidentes de las empresas tecnológicas centrarán sus esfuerzos este año en productos de innovación.
Es un año en el que, pese a o cómo consecuencia del estancamiento del sector tecnológico y la previsible reducción del volumen de negocio, los esfuerzos de gran parte de las organizaciones se van a centrar en innovación esperando, de esta forma, afrontar desde una posición más ventajosa el ejercicio 2.010.
Evidentemente, uno de los objetivos de innovar es aumentar el valor que entregamos al cliente en forma de bienes y servicios. Para aumentar el valor, o bien incidimos en la mejora de los recursos, o bien en la mejora de las capacidades (o en ambos) ¿Pueden ayudarnos los marcos de gobierno de TI a ser más innovadores? La implantación de marcos de gobierno de TI, o mejor dicho, de mejores prácticas recogidas en los diversos marcos de gobierno de TI existentes hará que por un lado mejoren las prácticas de gestión de TI, por ejemplo con la creación de los comités necesarios y la coordinación adecuada del resto de tipos de activos. Nos ayudará a crear procesos más robustos que permitan aumentar la eficacia y la eficiencia de la entrega de bienes o servicios y evidentemente a sentar una base del conocimiento en la organización que nos servirá para aumentar la experiencia acumulada y permitirá aumentar el grado de madurez de la organización.

Certificaciones

¿Cómo podemos demostrar que estamos capacitados para implantar mejores prácticas de gobierno de TI? ¿Cómo pueden las organizaciones demostrar que han implantado dichas mejores prácticas? Es posible certificar tanto a las personas como a las organizaciones aunque dicha certificación se lleva a cabo desde vías diferentes. En el caso de certificación de organizaciones se publicó en Junio de 2.008 un nuevo estándar internacional ISO que establece una serie de directrices básicas de orientación a la alta dirección para favorecer el correcto gobierno de las Tecnologías de la Información (TI). ISO/IEC 38500 viene a completar, no sustituir a otras normas y estándares basados en la buena gestión de los activos que soportan la información (ISO27001, COBIT, ITIL, etc…) puesto que, lo que pretende, es proporcionar un marco coherente para garantizar que la dirección está debidamente implicada en la gestión eficaz de las TI en cualquier ámbito y alcance.
Por otro lado, para la certificación de profesionales, ISACA ha desarrollado una nueva certificación para apoyar las demandas crecientes relacionadas con el gobierno de TI, promover la buena práctica del mismo y reconocer a profesionales expertos en dicho campo de conocimiento. Ésta se llama Certificación en Gobierno de Tecnologías de la Información en Empresas, Governance of Enterprise IT Certification (CGEIT). Para obtener la certificación, los interesados deberán comprobar que tienen por lo menos cinco años de experiencia en gobierno de TI y pasar el examen de la certificación CGEIT. El primer examen de la CGEIT tendrá lugar en Junio de 2.009 y desde el capítulo de ISACA en Valencia se llevarán a cabo cursos de preparación para obtener dicha certificación así como el resto de certificaciones de ISACA (CISA y CISM).

En estas circunstancias, debemos esforzarnos por hacer ver al negocio que la innovación en procesos de gobierno de TI no debe verse como un gasto sino como una inversión, una inversión que permita a la organización ser más competitiva y afrontar con más garantías tanto la complicada situación económica actual como la recuperación que tendrá lugar en fechas venideras. Ya se sabe, que lo que no te mata.. te hace más fuerte”.

Carlos López.
Directivo del Capítulo 182 de ISACA.
ISACA Comunidad Valenciana.